#009

Los minutos pasaban, pasaban y no llegabas.
Hasta que lo hiciste.
Apareciste como una estrella fugaz y me deslumbraste con toda la luz que desprendías.
Cuanto tiempo sin verte...
Fuiste tan efímero
que apenas pude saborearte.
Pero te disfruté durante ese pequeño instante.
Y aun que doliera la distancia,
-deslumbrante estrella fugaz-,
te sentí cerca.
Sentí que querías aterrizar en mí, en mis labios...
Y crear juntos un segundo big bang,
para deslumbrar el cielo, robar la luna y huir.
Pero tu llegada fue tan, tan fugaz...
que más bien fue un amago de aterrizaje convertido en un nuevo despegue.
Aun así,
en tan pocos segundos eternos 
me calaste el alma.
Y en ese momento, 
en el que te tuve
tan cerca
como para pensar que tu luz
me alumbraría eternamente, 
le susurre al reloj que no marcara la hora del fin.
Olvidando que era inevitable. 
Puesto que tú, 
no eras más que eso; 
una estrella fugaz.

Marina Reche.

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