#016

Vino a despedirse de lo que habría sido la mejor historia escrita y jamás contada...
Llegó con un hola en las mejillas, con su bonita sonrisa, con esa mirada que hipnotiza... y me abrazó tan fuerte que escuché sin que pronunciara palabra, un "tenía ganas de verte".
Pero las horas iban pasando y las nubes avanzando en lo que de buena mañana había sido un cielo azul. Se aproximaba tormenta y con ella la fuga del sol -y del tiempo, pero eso nadie lo sabía-.
Nos encontrábamos en ese punto intermedio donde los delgados hilos de luz tenue luchaban por asomarse entre las oscuras nubes que se aproximaban, y empezó a llover.
Poco a poco fue soltando lo que creo que algunos llaman palabras, pero que se asemejaron más a cuchillos afilados, clavados con delicadeza en el centro de mi pecho; y en la única lágrima que cayó por mi mejilla, sentí como mi corazón comprimido en esa minúscula cantidad de agua salada, me abandonaba.
Que gran vacío sentí -y siento todavía-.
Había llegado para marcharse, y lo hizo con un agridulce adiós en los labios.

Marina Reche.

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