#019

Llevaba demasiado tiempo reteniendo las ideas que me pasaban por la cabeza,
sin dejarlas fluir;
y me he dado cuenta 
de que era una continua guerra de pensamientos y sentimientos 
lo que hacia que mi cuerpo quisiera desplomarse a cualquier hora,
en cualquier lugar.
En estas decisiones nunca está todo de acuerdo
y quizás me contradiga con mis siguientes ideas
pero esto es la vida,
o quizá sea solo la mía,
y dice así:

Se me desgarra un órgano en el centro de mi pecho
y no sé cual es.
Dicen que me da la vida 
pero me está matando.
Se desangra con solo pensarlo y da comienzo a una lucha.
Una lucha que desemboca en lágrimas de sangre.
La nuez de lo más alto de mi ser quiere poner punto y final,
mientras que una palpitación contínua y desgastada se lo impide.
Ya basta.
Esta vez seré racional.
Pues es de locos la espera, 
lo sé.
Duele tanto
que habría de ser muy poeta 
para aguantar tres cientos sesenta y cinco días de sufrimiento,
llevando la cuenta
el antojo de las musas.
Olvidar empieza a ser posible 
cuando te das cuenta de que no tienes importancia 
dentro de la vida en la que deseas vivir.
Pero eso es un día.
Al siguiente lo olvido,
más bien haces que se me olvide, y al día siguiente 
desapareces.
Había decidido poner en pausa
la llamada del corazón,
pero no se a quien habrá salido éste en cuanto a rebeldía
cuando al enterarse,
indignado,
comenzó a intentar salir de mi pecho y revelarse.
Es difícil.
Me has calado demasiado hondo. 
Pero es mi vida floreciendo la que está en juego,
un juego de azar tan poco seguro que asusta;
y no estoy dispuesta a dejarla en manos del ludópata
que algunos, llaman destino.
Qué será de mi con el paso del tiempo,
qué será de ti...
Nadie tiene esa respuesta que acabaría
con la incertidumbre que alimenta,
la espiral de mis dudas.
Soy consciente y no lo soporto.
Estoy revuelta
y condicionada.

Etna Suárez.

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