Verano dos mil trece. Una isla algo desierta cada día más turística está siendo desinfectada por un grupo de jóvenes.
Entre ellos,
tú y yo.
Risas nerviosas a causa de miradas llenas de picardía.
Son-risas. Son mis risas ante tu mirada de “solos tú y yo ante la multitud”.
Uno frente al otro bastaba para que las mariposas me mordieran el estómago.
Menudas fieras.
Cupido hacía semanas que no les daba de comery salté a tus pies, para ponerme de puntillas y jugar a besarte el alma.
Un volveremos a vernos
era inevitable.
Y ya Septiembre,
desafiando a la soledad que iba invadiendo la playa dando paso al otoño.
Siendo el punto de mira en los pasillos,
dejamos de ser dos desconocidos, cuando me sorprendió tu corazón grabado en la orilla de la playa.
Y es entonces, es ahora, es ahora cuando viene la mejor parte:
(El telón continúa abierto).
(El telón continúa abierto).
Un sí suena en la sala
proveniente del escenario
donde solo tú y yo somos protagonistas.
Un sí suena en la sala,
proveniente del escenario
donde solo tú y yo somos protagonistas.
Un sí suena en la sala,
y el silencio como espectador
aplaude.
Fin del primer acto.
Etna Suárez
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