Escúchame y escucha.
Cierra tu maldita boca
y ábreme los oídos de tu corazón.
¡¡Arráncate el ombligo!!
Si somos dos yo también existo.
Pero parece mentira si digo
que a día de hoy no me conoces
todavía
ni lo más mínimo.
Voy a serte sincera;
pocas veces cuento mis penas
si no es en poemas.
Pero siempre escucho
y nunca digo.
Y siempre escucho pero nunca digo.
Y siempre...
Siempre va un "bien" tras cualquier pregunta
pero nunca...
casi nunca, contesto con una real y compleja respuesta.
Voy a serte sincera;
no conoces mi mirada más allá del marrón de mis ojos.
Así que yo que tú,
yo de ti,
saldría corriendo.
A abrazárme
a querer descubrir más allá de lo que te muestro,
a empezar a conocer mis entrañas...
¿O a caso tienes miedo?
Voy a serte sincera;
Me alteran las personas que solo hablan de sus desgracias,
sin que nadie les pregunte.
Aquellas que no ceden a escuchar
a pesar
de que quien tienen en frente
les suplique a palabras silenciosas un:
"Dame la llave de la puerta que al abrirla,
cree una corriente que me haga hablar,
y contar,
y gritar,
y liberar mis sonrisas curvas hacia el suelo,
y llorar...
Dame esa llave y cállate,
y escúchame.
Pero escúchame,
y calla.
Etna Suárez.

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