A Christian,
por ser haber sido
la mirada más triste
que he visto hasta el momento.
Me cautivó su mirada triste y descubrí en ella
que el sentido de la vida consistía en no perder jamás
ese brillo en los ojos, con el que nacemos.
Y entendí que para ello,
había que rodearse de personas brillantes
de personas con luz...
Y caí, en que ahora se encontraba allí abajo
porque en algún momento
dejó de brillar con la mirada
y posiblemente tropezó.
Todos necesitamos luces en el camino
pero quien cae, necesita manos extendidas
que le alumbren.
Y a mí me encantaría decirle...
"Necesitas más de dos manos
para salir, pero por lo pronto
tienes las mías, bien extendidas
restándole porcentaje de imposible a la subida,
conmigo esperando en la salida,
para besarte los ojos cerrados
y que los abras para volver a caminar.
Pero por favor no me hagas tropezar
no me lleves a las profundidades
que prefiero ser tu luz y hacernos brillar
antes que apagarme contigo".
Me encantaría decirle...
Pero no le digo.
Etna Suárez

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