#011


Hoy no me salen las palabras, pero llevas rondándome todo el día en mis pensamientos y creo que hoy debería formar parte de uno de estos trescientos sesenta y cinco días.
Pensarte y escribirte se está haciendo rutinario. Creo que es de las pocas veces que la rutina no molesta. Aunque esta noche, me ha parecido escuchar a mi corazón decir, que ya no puede más, que está cansado de sufrir; y por primera vez, es el único sabio de la situación.
Me gustaría salir corriendo a buscarte hasta Madrid y decirte, cuando te tenga en frente, que quiero seguir compartiendo la vida contigo, que a tu lado encontré la felicidad, que me esperes, que me esperes hasta que consiga volver a estar cerca de ti...
Me gustaría decirte, y que supieras, que haría todo lo posible por reducir a lo más mínimo todo el tiempo de espera y que mientras tanto, te estaría escribiendo como hago ahora, pero sin la jodida y profunda tristeza que me invade.
Es cierto que saldría corriendo, pero el miedo es mi mayor impedimento. Por eso aquí sigo, escribiendo en el mismo sitio de siempre, como escape de esta situación que me consume, sin moverme, sin salir corriendo a buscarte, sin que sepas,
cuanto te echo de menos.

Marina Reche.

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