¿Pero qué voy a respirar si no tengo cerca su aliento?
Me da miedo,
Me da miedo llenar mis pulmones,
parar el tiempo,
y darme cuenta de lo que está ocurriendo
cuando expulse lentamente ese aire ahogado
al que yo, inconscientemente
dejo sin oxigeno.
Hoy, he venido a intentar respirar
a la orilla del mar,
para así por lo menos
coger ese aire con olor a sal que me calma,
pero que tanto me recuerda a él...
Estos 365 días se vuelven insoportables
y tan solo es el principio.
Por ello, no se si seguir echándole de menos
y así seguir creando mares de tinta derramada que solo hablen de él,
o si bloquearle en mi mente
pensando, muy ingenuamente
que ya no le echo de menos,
que ya ni le recuerdo...
Ninguna es buena solución,
Pues aparecerá cuando menos me lo espere,
siendo lo más inoportuno posible
y entonces, podrá ocurrir lo siguiente:
- Que pasen los días y con ellos el tiempo, y que cuando llegue le haya escrito tanto que todo esté sólido en su sitio, y que por esa razón, le invite a un baño de espuma en este mar de tinta.
O que por lo contrario,
- Me derrumbe, y viva sumergida en 365 días eternos, ahogándome en el mar de sus ojos, donde de forma invisible, sale la tinta de todos mis textos.
Marina Reche.

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